Más allá de la ansiedad

 

Buena parte de la comunidad médica y científica ha catalogado a la ansiedad comoCrisis de Ansiedad la enfermedad de este siglo. Los acelerados ritmos de vida, los entornos extremadamente cambiantes y competitivos y el poco tiempo que el común de las personas invierten en desarrollar relaciones sanas y duraderas contribuyen a generar altos niveles de presión sobre las personas lo cual frecuentemente deriva en ansiedad.

La ansiedad es definida como "Miedo anticipado a padecer un daño o desgracia futuros, acompañada de un sentimiento de temor o de síntomas somáticos de tensión" (1) es decir es preocupación asociada a acontecimientos que aún no han sucedido.

La Palabra de Dios no pasa por alto esta problemática, Pablo, el apóstol, inspirado por el Espíritu Santo escribió "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias." Filipenses 4:6. Dios conoce que una emoción como la ansiedad puede literalmente paralizar física, mental y espiritualmente a las personas, no en vano una de las frases que más se repite a lo largo de la escritura es "no temas".

 

¿Esta usted atravesando días en los cuales se siente tan cansado cuando se levanta que como al momento de acostarse? ¿Le es difícil descansar debido a pensamientos de duda e inseguridad que continuamente llegan a su mente y le impiden ver los problemas en su verdadera dimensión?. ¿La presión económica que atraviesa le ha robado la paz y vive con la incertidumbre de no poder responder con sus compromisos? ¿La crisis afectiva que ha llegado a su vida le ha quitado el sueño y los deseos de luchar y sobreponerse?

Hace unos pocos años atravesé un torrente de circunstancias adversas, casi todos los aspectos de mi vida parecían estar en desorden y no sabía como enfrentar las múltiples crisis que habían llegado a mi vida . El exceso de responsabilidades, la soledad y el vivir bajo la continua crítica, difamación y señalamiento de ciertas personas habían minado mi resistencia y me habían robado la paz y la alegría. Semana tras semana me esforzaba por poder solucionar mis problemas, corría, luchaba, gritaba pero nada parecía funcionar. Buscaba al Señor , le servía y Él me respaldaba en forma poderosa sin embargo los afanes y presiones de la vida me habían debilitado física, emocional y espiritualmente.

En medio de esa crisis, Dios me enseño que son los principios sencillos, los pasos por las sendas antiguas y el confiar realmente en Él lo que finalmente da la victoria. Lo primero que el Espíritu Santo me llevo a hacer fue a presentar de madrugada mi vida y mis pasos al Señor, en lugar de desvelarme pensado como afrontar las demandas que llegaban a la empresa de la cual yo hacía parte de su grupo directivo, comencé a contarle mis problemas a Dios: Él los conocía pero quería que desde mi propia debilidad y humanidad le contara mis preocupaciones. "Dios , Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela. En tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu gloria y tu poder así como te he mirado en el santuario" Salmos 63:1-2.

En segundo lugar tuve que retornar por la senda de la acción de gracias, comencé a alabar al Señor por todas mis derrotas, por mis problemas y a agradecerle porque como lo dice su palabra "todo me estaba ayudando para bien", cambie la queja por alabanza y aunque mi mente racional de ingeniero me decía que estaba perdiendo mi tiempo, decidí adorar al Señor.
"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" 1 Tesalonicenses 5:18.
Otro aspecto que tuve que aprender fue a mirar a los problemas en su correcto tamaño, en la medida que las semanas pasaban comencé a entregar el control de todo por lo cual luchaba al Señor, lo proclamé como el dueño de todo lo que yo tenía y lo que había conseguido y Él me llevo a declarar de forma sincera que aunque mis circunstancias no cambiaran, que aunque las personas que me rodeaban no cambiaran su actitud hacia mi, aunque quizás perdiera mi empleo y no pudiera responder con mis compromisos, yo le seguiría amando, buscando y sirviendo. Dejé de preocuparme por cambiar mi entorno, morí a las cosas que creía eran importantes y pude ver la gloria de Dios en mi vida. 'Busque a Jehová y el me oyó, y me libro de todos mis temores'' Salmos 34-4.


travesiaApreciado lector hoy le escribo desde la otra orilla, le puedo testificar que por la bondad y misericordia del Señor logré atravesar la tormenta, lentamente todos los nudos que me envolvían se fueron soltando y el Señor que me acompañó, en medio de la prueba me recompensó . En cualquier país y población desde la cual esté leyendo le animo a que no se rinda, a que ponga su mirada y su confianza en Él , Dios le dará la victoria.

Termino citando una frase del famoso predicador del siglo XIX, Andrew Murray "Antes que nada, fue Dios quien me trajo aquí. Es su voluntad que esté en este lugar y voy a descansar en eso"


José Alejandro Vargas

Ministerio Agua de Vida
 

Referencias Bibliográficas.
1. Definición disponible en http://www.proyectosfindecarrera.com/definicion/Ansiedad.htm
2. Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina Valera Revisión 1960.

 

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