La gran perdida

 

A lo largo de la vida, todas las personas sin importar su condición, tendrán que vivir la experiencia de sufrir alguna pérdida ya sea de orden económico, familiar o de salud.

perdidaTodas estas pérdidas dejan huellas profundas en el corazón, pero con el paso del tiempo, las personas logran recuperarse y aprenden a sobreponerse para seguir corriendo la carrera de la vida, y lograr alcanzar las metas planeadas.

 

"El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. S. Juan 10:10.

 

Sin embargo existe una pérdida ante la cual ningún ser humano se podrá recuperar, y es la pérdida de la salvación del alma, al no aceptar a Cristo como el Señor y salvador de su vida, asumiendo la consecuencia de vivir el horror del infierno eternamente, junto a Satanás y su corte. En la Biblia, la palabra de Dios, encontramos un pasaje que apoya radicalmente esta verdad.

“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacia cada día banquete con esplendidez.

Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aún los perros venían y le lamían las llagas.

Aconteció que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado.

Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; por que estoy atormentado en esa llama.

Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.

Además de todo esto, una gran cima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

Entonces le dijo: Te ruego, pues, Padre, que le envíes a la casa de mi padre, por que tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Lucas 16:19-31

oportunidadMi querido amigo(a), es este el momento preciso, para que usted reciba a Cristo como su Señor y salvador y disfrute de la plenitud de una vida abundante y eterna junto al Señor Jesús en el reino de los cielos, regalo que El nos ofrece al haber pagado el precio más alto, al derramar su Sangre preciosa en una muerte tortuosa en la cruz del calvario, llevando sobre si nuestro castigo.

Por favor no pierdas la mejor oportunidad de tu vida.

 

 

Samuel I. Vargas

Ministerio Agua de Vida

 

 
 

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