Descansando en sus fuerzas
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6
La vida cristiana es comparada con una carrera de maratón, la cual es la más extensa de las carreras oficiales de atletismo, esta competencia a diferencia de otras generalmente es iniciada por miles de personas de los cuales solo unos pocos centenares logran finalizarla.
Son muchísimas las personas que en algún momento de sus vidas andan en los caminos del Señor, pero cuando vienen las dificultades, las pruebas, las tentaciones, cuando Dios comienza a demandarles santidad o deben responder por sus decisiones, comienzan a rezagarse hasta que finalmente quedan fuera.



vigor para procurar alcanzarlos; Sin embargo con el pasar del tiempo perdemos la esperanza al ver que no hemos podido alcanzar alguno de ellos y desistimos, o simplemente logramos algunas metas y dejamos de colocarnos unas nuevas porque creemos que nuestro tiempo ha pasado. Nuestros sueños comienzan a limitarse, a relegarse y cual vestido que se guarda por mucho tiempo en un armario, poco a poco se llenan de polvo y su olor se vuelve desagradable.
Dice el escritor del libro de Eclesiastés que Dios todo lo hizo hermoso, pero existe una condición para la belleza de cada etapa de la vida: Que todo se viva “en su tiempo”.